Algo muy bonito le pasa a la gente cuando su mundo se ha venido abajo: una humanidad, una nobleza, una inteligencia superior surge justo en el momento en que nuestras rodillas golpearon el suelo.

Marianne Williamson

Hace algún tiempo me encontré con algunas publicaciones en redes sociales de varias personas que decían “Rezo por que no volvamos a vivir un año como este” refiriéndose al año que ya pasó, el 2020, y les soy sincero, me causaron risa y en cierto momento un poco de molestia.

¿Por qué? Se preguntarán, si es un deseo genuino de un año que ha sido difícil para todos y yo te diré, es cierto, ha sido un año complicado para todos, nos golpeo duro en todos los aspectos de la vida, algunos perdimos seres queridos, otros trabajos, dinero, sustento, etc. Entonces, ¿Por qué podría molestarme un deseo genuino de no volver a vivir algo similar? Sencillo, porqué este tipo de comentarios me dice que no hemos aprendido nada.

La vida nos ha enseñado una y otra vez que no es como nosotros queremos que sea, no está a nuestra disposición ni está para satisfacer nuestros deseos egoístas, lo ideal es que aprendamos de las situaciones y evolucionemos ante lo que está pasando, como dicen algunos biólogos, no sobrevive el más fuerte sino el que mas se adapte al ecosistema y es verdad.

Una característica del ser humano es que su ego le hace creer que tiene el control de las cosas o que puede controlarlas, nuestra mente se apega a ciertas circunstancias y cualquier cambio en ese mundo de ideas genera resistencia y dolor, dolor que buscamos evitar a cualquier costo, es por eso que este 2020 fue tan difícil para muchas personas y no estoy diciendo que para mi no lo fuera, también tuvo sus dificultades y muchas tragos amargos (como cualquier año) pero si me pongo a comparar los últimos 4 o 5 años de mi vida, el 2020 para mi fue un año para aplicar muchos de los aprendizajes que he tenido en mucho tiempo.

Para mi hubo dos años que marcaron mi vida profundamente, 2017 y 2018, fueron años verdaderamente duros para mi, emocional, material, laboralmente, en fin, en casi todos los sentidos y por diversas razones, el haberme enfrascado en una relación complicada, distraerme de mi trabajo y dejar de hacer muchas cosas, en fin, si me pongo a comparar lo que viví en esos momentos con lo que viví en el 2020 creo que sería injusto y no le estaría dando valor a lo aprendido en tiempos anteriores.

Pero, aun y con esto, sé reconocer que también el 2020 fue para mi un gran maestro, me ayudó a cambiar muchas cosas y me puso a prueba en muchas otras, como por ejemplo, mis limites y valores, fue un año en el que pude poner en practica esos limites y valores de los que tanto hablo, pude profundizar en mi (otra vez) y tener mayor claridad en mis objetivos, sueños y anhelos, es verdad, muchos de mis planes más importantes y grandes se vieron retrasados pero eso me ayudo a replantearme muchas cosas incluso esos mismos sueños y objetivos y ver diferentes formas de llegar a ellos.

Volviendo un poco a lo que comentaba al inicio, no, yo no rezo ni deseo que lo vivido en el 2020 no se vuelva a repetir jamás, yo deseo y rezo porque si vuelve a pasar algo similar (y la vida nos ha enseñado que así será) tengas la sabiduría y consciencia para salir de adelante de ello, que tengas la madurez para moverte y generar cambios profundos y no estancarte, pero sobre todo madurez para no culpar de las cosas que pasan a un “año”, porque no fue el año, ni la pandemia, fue nuestra forma de ver el mundo, nuestros apegos y expectativas las que nos causaron dolor y sufrimiento, no el año. Esto es importante tenerlo claro pues el 2021 no pinta muy distinto y yo lo he dicho y creo que así será, que la verdadera crisis apenas comenzará y no es por ser fatalista ni tampoco viendo el termino “crisis” como algo terrible, sino como un cambio profundo que es el verdadero significado de crisis.

Tengo muy presente una frase que hace tiempo me dijeron, hace ya muchos años, que sin embargo recuerdo muy bien y busco manejarme con ella “un líder está siempre preparado para lo peor, pero esperando lo mejor”. Por ello, prepárate siempre para lo peor, ten diferentes planes de acción, diferentes estrategias, mantente abierto o abierta al cambio con la esperanza de que todo sea siempre para bien, aun si es difícil, duro o complicado, al final es para bien.

Gibran.

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