«No es lo que ha sucedido lo que molesta a un hombre, dado que lo mismo puede no molestar a otro. Es su juicio sobre lo sucedido”

Rafael Echeverria

Existe un dicho en el coaching ontológico en el cual yo personalmente creo firmemente pues resulta, desde mi peculiar punto de vista, una apabullante verdad y un balde de humildad para quien, como yo, creía saberlo todo. La frase dice algo así… “No vemos el mundo como es, vemos el mundo como lo interpretamos”.

¿Por qué me refiero a dicha frase como un balde de humildad? Pues resulta que lo que nos está diciendo, o al menos lo que yo he podido interpretar, es que como seres humanos somos incapaces de ver la realidad tal cual, lo único que somos capaces de percibir es como interpretamos esta realidad y eso resulta en un duro golpe al ego pues entonces, sino soy capaz de ver la realidad como es… eso significa que no soy poseedor de ninguna verdad…

Cuando comprendí esto, mi vida se llenó de una inmensa paz, pues me di cuenta que no soy poseedor de la razón, aprendí que cada ser humano ve un mundo de manera distinta y cada uno de esos mundos puede ser fascinante, por otro lado mi vida se llenó de una inmensa curiosidad y ganas de ver esa realidad desde distintas perspectivas y fue entonces cuando decidí dedicarme de lleno al coaching ontológico.

Resulta que los seres humanos estamos totalmente limitados a lo que nuestros sentidos son capaces de percibir y está más que comprobado que nuestros sentidos no son lo suficientemente capaces de experimentar la realidad del universo. Nuestros ojos ven un limitado espectro de luz, nuestros oídos perciben una limitada gama de frecuencias, nuestro tacto se limita a nuestra piel, etc.

Por ello, nos resulta casi imposible, hablando en términos biologicos, ser capaces de percibir el universo tal cual es, sin embargo, nos gusta creer que aquello que estamos experimentando es una verdad absoluta, que la información que manejamos es como el santo grial y que no hay otra verdad más que la mia.

Resulta que, dado que nuestras percepciones de la realidad son limitadas nos guiamos de otras herramientas para entonces poder definir que es aquello que mis sentidos están captando, una de esas herramientas son los juicios.

Toda información que recibimos a través de los sentidos, pasa por nuestra consciencia y la interpretamos de cierta manera, nuestras interpretaciones están formadas de todas nuestras experiencias pasadas, enseñanzas, lo que nuestra familia, sociedad, cultura, escuela, religión, etc. Nos enseñan. Gracias a estas interpretaciones entonces creamos los juicios y es entonces que etiquetamos y enjuiciamos a todo lo que nos pasa en la vida.

Es importante comprender que un juicio no es la realidad, un juicio está basado únicamente en nuestras propias percepciones personales y lo que es cierto para mí no lo es para los demás. Ahí radica la importancia de comprender esto ¿Cuántas veces has discutido por un juicio? ¿Cuántas veces se ha malinterpretado la información y ha acabado en una discusión? ¿Cuántas veces te has limitado de vivir una experiencia o conocer a una persona por los juicios personales?

Uno de los principales problemas de los juicios es que estos están basados únicamente en nuestras percepciones personales y dejarnos guiar por ellos nos impide en gran medida el generar empatía con alguien más pues limitamos nuestra realidad únicamente a lo que yo percibo, sin dejar paso a la posibilidad de que el mundo de esa persona sea distinto y que la realidad que está viviendo esa persona es distinta a la mia.

Por ello en muchas ocasiones vemos a gente que para nosotros pareciera que se está ahogando en un vaso con agua, sin saber que los juicios y percepciones de esta persona están limitados a su experiencia y lo que para nosotros es un vaso de agua para aquella persona resulta un océano.

De la misma manera podemos ver temas como celos, envidia, tristeza, todos, al final del día son cuestiones de percepción, de interpretaciones, cuando hay alguna de estas emociones negativas, hay algo dentro de mis percepciones que debe cambiar. No es el mundo el que debe cambiar, es mi manera de verlo.

Hay algo que yo mismo he aprendido a aplicar en mi vida y ha sido a través de herramientas como Points of You que he podido aplicar esto y es que justamente me han enseñado a cuestionar mis propios juicios y creencias, a través de esa incomodidad ¿Cómo es eso? Muy sencillo, cada vez que surge una incomodidad, llamesmole emoción negativa, enojo, celos, tristeza, etc. Esta es resultado de una interpretación herronea que choca con la realidad, por tanto, una interpretación erronea, entonces busco cuestionar dicha interpretación.

Muchas veces el dolor o molestia que llega es causada por una interpretación que esta en contra de una realidad, es por ello que a veces un baño de realidad es necesario, en Points of You decimos que cuando hay resistencia sobre algun tema (tarjeta) es nuestro inconciente invitandonos a cuestionar la creencia que tenemos sobre ese tema (tarjeta).

Por ello te pregunto ¿Cómo estas percibiendo al mundo? ¿Cómo estas juzgando la realidad, las personas, las situaciones? ¿Estos juicios te están ayudando o perjudicando?

Cada vez que describimos al mundo, una persona, una situación, estamos emitiendo juicios y estos juicios lejos de definir al mundo, persona o situación, nos definen a nosotros mismos.

Los juicios, desde cierto punto de vista, son una ventana al mundo interno, por ello, dime tus juicios y te diré quién eres.

Es importante comprender que los juicios no son la realidad y que mis juicios me pueden abrir un mundo de posibilidades o cerrarme a las experiencias, por ello tener la humildad de reconocer que existe mucho más allá de mis propias percepciones del mundo es abrirme a la posibilidad de vivir experiencias maravillosas.

“La clave de la sabiduría es ésta: cuestionamiento constante y frecuente, por dudar nos lleva a la pregunta y al cuestionar llegamos a la verdad”

Peter Abelard

Decimos que todo lo que ocurre en nuestra vida ocurre en el dominio del lenguaje, pues es con éste con el que le damos un sentido e interpretación a todo suceso que capta nuestra atención.

Si entendemos esto entonces podemos entender que todo se resume a conversaciones, conversaciones con nosotros mismos, con otros, con el universo, conversaciones que dan forma y vida a nuestro existir, que nos moldean y moldean nuestra realidad.

Entonces, no es descabellado pensar que de la calidad de nuestras conversaciones va a depender la calidad de nuestra vida, ¿no? O ¿Cómo es esto? Si, decimos que la calidad de nuestras interpretaciones depende mucho de la calidad de nuestras conversaciones y si nuestras interpretaciones determinan la manera en que vemos al mundo y la manera en que reaccionamos al mismo entonces resulta lógico pensar que si nuestras conversaciones alimentan a nuestras interpretaciones, de la calidad de estas va a depender la calidad de nuestra forma de interpretar el mundo.

Las conversaciones son una danza, un ir y venir de palabras, lenguaje, de ideas que van dando forma y nos ayudan a ver la manera en que vemos e interpretamos al mundo. Decimos que nosotros creamos al  lenguaje pero que a su vez el lenguaje nos crea a nosotros mismos, es ahí donde entra un elemento fundamental en la creación de nuevas ideas e interpretaciones…

El arte de cuestionar es el arte de salir de lo convencional para crear cosas nuevas, nuevas vidas, nuevas formas de ver el mundo. Cuando cuestionamos estamos creando puertas que se abren a diferentes posiblidades, estamos rompiendo viejos paradigmas y comenzamos la creación de nuevos.

El cuestionamiento es la semilla de la sabiduría, pues a través de él llegamos a la razón, creamos conclusiones e incluso, más preguntas y más cuestionamientos que nos llevan más profundo en un mar de respuestas.

¿Quieres cambiar tu mundo, tu vida? Comienza por cuestionarte a ti mismo, tu mundo, tu vida, tus acciones, tus pensamientos, tu lenguaje ¿para qué dices lo que dices o haces lo que haces? Tus juicios ¿de dónde vienen? ¿Son realmente tuyos? ¿Te apoyan? Y claro, las preguntas fundamentales de todo ser humano ¿Quién eres? ¿A dónde vas? ¿Te has preguntado qué es lo que realmente quieres en la vida? ¿Si lo que estás haciendo en este momento te llena? ¿Te gusta? ¿Te amas?

Como puedes ver, el cuestionarnos abre la posibilidad de crecer, haciéndonos entender y ver desde diferentes perspectivas y pudiendo replantear nuestra visión de la vida y de nosotros mismos. Por eso digo que la calidad de nuestra vida depende de la calidad de preguntas que nos estamos haciendo.

Por ello te invito a cuestionar todo, todos, a ti mismo, tus creencias y pensamientos, tus juicios, tus emociones, tus valores, cuestiona tus intereses, cuestiona a tus maestros, políticos, lideres, pero sobre todo cuestiona tu vida, hacia donde se dirige, si es lo que buscabas o querías o ¿a quien buscabas complacer?

Cuestionate pues es la única forma de encontrar respuestas…

Gibran.

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