“El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar.”

Alfred Victor de Vigny

Recuerdo que desde muy pequeño me vi fascinado por temas que tenian que ver con los grandes guerreros y no es que me gustara la guerra, nada de eso, sin embargo mi fascinación iba con temas un poco más profundos (quiero creer) y es que me llamaba la atención el hecho de que un guerrero en la antigüedad requeria de un gran codigo etico y moral pero sobre todo un disciplina inquebrantable.

He tenido la fortuna de practicar deporte la mayor parte de mi vida (admito que hoy en día me resulta complicado) y gracias a ello he podido forjar en mi una serie de valores que sustentan mi vida y mi actuar, además del hecho de adentrarme en temas como el budismo y la meditación son cosas que me han servido para forjar esas bases tan importantes en mi vida.

¿Por qué te hablo hoy de esto? Muy simple, creo que una de las bases para poder lograr lo que sea en la vida y trascender de manera positiva es a través de un codigo de conducta bien definido. Una serie de valores eticos con los que te identifiques y puedas apegarte a ellos en la conducción de tu propia vida, pero ojo, hay una pequeña trampa en esto. Vivimos en una epoca de aparente paz, si bien ya no vivimos en tiempos de la espada, eso no significa que no podamos o debamos mantener un codigo de conducta.

Se dice que durante el medio evo y ante la decadente sociedad falta de etica surge entre los soldados, también conocidos como caballeros, un codigo de etica que determinara la disciplina y vida de los mismos, enalteciendo entonces virtudes como la lealtad, el compromiso la disciplina, el patriotismo, entre otros, dando así surgimiento a la llamada “Caballerosidad”, que más allá del hecho de abrirle la puerta a una dama, representa la conjunción de todos estos valores y virtudes que hacen de las interacciones humanas algo mejor.

Recuerdo haberme sentido sumamente sorprendido al enterarme de que los samurais, dentro de su entrenamiento debían poder desarrollar no solo su fortaleza fisica, también dominar artes, escritura, poesia, trabajar la contemplación, caligrafia, todo esto sumado al riguroso entrenamiento fisico y sostenido por un codigo etico de 7 principios tales como: Honor, respeto, integridad, valor, honestidad, lealtad y compasión. Llegué a identificarme tanto con estos valores que decidí tatuarme la palabra ‘bushido’ que justamente representa este codigo etico y moral.

Hoy, quiero aprovechar este espacio para invitarte a ti, a que empieces a definir tu codigo moral, empieza por preguntarte ¿Cuáles son lo valores que más me definen? ¿Aquellos valores sin los que mi vida no funcionaria? Y has una lista, anota todo lo que venga a tu mente, pero si quiero hacer un pequeño parentesis aquí y es que te preguntes y cuestiones, primero, ¿Qué tanto aplicas estos valores contigo mismo o misma? Recuerda siempre que para poder exigir y demandar a otros que nos traten con respeto, amor, compasion o seaa cual sea el valor que elijas, primero debemos ser nosotros ejemplo de ello y sobre todo, aplicar esos valores a nosotros mismos, entonces, ¿Quieres respeto? Respetate a ti mismo/a, respeta tu cuerpo, respeta tu espacio, respeta tus propios limites. ¿Quieres amor? Amate a ti, has cosas que te hagan sertite amado o amada, tratate con amor, ¿Quieres honestidad? Comienza contigo mismo/a.

Como dice Rafael Echeverria, estamos viviendo una gran crisis en estos tiempos, pero no es una crisis economica, si no una crisis en el ambito de los valores, por ello, quiero invitarte hoy a que comiences a definir cuales son esos valores con los que te identificas, cuales son esos principios, esas virtudes que te gustaria desarrollar y por las cuales te gustaría ser recordado, definelas, aplicalas en tu vida y luego con los demás.

¿Qué es un Coach? ¿Cuál es su función? ¿Qué lo hace especial?

Un coach es un ser humano común y corriente, cuya única diferencia es que cuenta con herramientas específicas que le sirven para apoyarte a descubrir y potenciar tu ser.

Un coach no es alguien diferente a ti, al contrario, al ser un ser humano como tu tiene la capacidad de ver a través de tus ojos, ponerse en tus zapatos y comprender los aspectos de tu vida, pero también, al ser una persona diferente puede ver posibilidades que tal vez tú en ese momento no puedes ver, y aun así un coach no es quien para decirte que hacer, sino busca apoyarte a que tú lo descubras.

Un coach no es un consejero, rara vez lo escucharas darte uno, su respuesta será siempre “Has lo que sea mejor para ti”, un coach no puede decirte que hacer pues comprende que cada ser humano es diferente, por lo tanto las experiencias son distintas de la misma manera que las interpretaciones, por lo cual, tu coach te interrogará para que tu mismo encuentres el camino y halles tus propias respuestas.

Un coach es un espejo que te mostrara lo que no quieres ver, así como lo que no has visto de ti mismo y te ayudara a desencadenar todo ese potencial oculto en ti, sacando lo mejor de ti, apoyándote a sanar las heridas y dándote las herramientas que necesitas para poder salir de la zona en la que estás hasta alcanzar tus sueños.

El trabajo de un coach consiste en apoyarte a descubrir quien verdaderamente eres y hacer que todo ese potencial se muestre al mundo.

Un coach no es un guía, es un acompañante que va contigo en los momentos difíciles, que toma tu mano y te ayuda a salir del hoyo. Un coach te acompaña en los momentos felices enseñándote a celebrarlos, y reconocerlos.

Un coach reconoce la luz que hay en ti y te la muestra a ti mismo para que sin miedo la dejes brillar y expandirse. Un coach ve tu oscuridad y te apoya a que con tu luz esas sombras se iluminen y se transformen en tus más grandes virtudes.

Un coach es un constructor, pues te ayuda a diseñar la vida que deseas y te acompaña paso a paso durante el proceso, generando acciones concretas que te llevarán hasta conquistar ese sueño tan anhelado.

Un coach se convierte en un amigo, un hermano, pues forma parte de tu vida, de tus logros y tus fracasos, estando siempre para ti.

Un coach es transparente, pues debe reflejar lo que eres, sin contaminación, es empático pues se pone en tu lugar y lo vive como si fueras tú.

Un coach es un experto en cuestionar y ten por seguro que cuestionara todo, hasta aquello que crees que eres para así poder encontrar lo que verdaderamente eres. Cuestionará tu vida, tu existencia, tus actos e intenciones, siempre con respeto y amor, sabiendo que es para tu mayor bien, sabiendo que tú conoces las respuestas y que solo necesitas un poco de ayuda para encontrarlas.

“Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido”

Virgilio

En un mundo lleno de “injusticias” nos gusta mirar todo aquello que está mal, que nos ha hecho daño y por consiguiente solo somos capaces de ver aquellas ofensas que hemos recibido, las veces que nos han dañado o herido.

¿Alguna vez has reflexionado que todo lo “malo” que te sucedió en la vida ha ayudado a formar lo que hoy eres? O si nos ponemos aun mas filosoficos, ¿te has puesto a pensar que incluso eso que catalogas como malo tu lo generaste o atragiste? Entonces, ¿Para qué sentir resentimiento hacia aquellos que nos lastimaron en algún momento? ¿Para qué sentirnos mal cuando alguien nos ofende?

Somos la suma de todas las experiencias, momentos, enseñanzas, personas, situaciones que hemos vivido hasta el día de hoy, nos hemos formado a través de cada vivencia, hoy somos lo que somos gracias a todo eso entonces ¿Por qué no agradecer todo lo que nos acontece?

La gratitud es una virtud que hoy en día poco se desarrolla, preferimos quejarnos del gobierno, del vecino, del envidioso, del “malo” en lugar de ver y asumir nuestra responsabilidad, en lugar de agradecer por las enseñanzas que cada uno de los seres de esta existencia nos trae.

La gratitud es el primer paso para poder generar cambios importantes en nuestra vida, la gratitud es el primer escalón que debemos subir para poder vivir la vida que deseamos.

La gratitud sienta los cimientos para todo aquello que queremos construir, pues no es posible dejar atrás el pasado sin antes saber sanarlo a través del poder de la gratitud. “Todo lo que resistes, persiste” entonces ¿Para qué pelear con aquello que nos duele? Mejor dejar ir, fluir, agradecer y que sane.

Cuando aprendemos a dar gracias, estamos abriéndonos a un mundo infinito de posibilidades distintas, agradecer es como saber decir “Estoy listo para las bendiciones que vienen a mi vida” pues sin saber agradecer lo que nos ha hecho “sufrir” ¿cómo vamos a valorar aquello que nos hace feliz?

La gratitud tiene el poder de liberarnos del victimismo, dejando de ver al agresor como tal, dejando de hacernos sentir ofendidos y situándonos en la responsabilidad para tomar acciones que cambien mi vida.

Empieza agradeciendo por todo lo bueno, las bendiciones que tienes en tu vida, por la vida misma, la familia, el amor, la comida, el aire, por todo lo bello que ves día con día y pronto te darás cuenta que tu visión empieza a cambiar.

Luego agradece por aquello no tan dulce, por las ofensas, los maltratos, los disgustos, las tristezas, agradece los desafíos, las contradicciones, agradécete a ti mismo/a por tener el valor y la fuerza para enfrentar las dificultades de la vida día a día, agradece porque estas experiencias formaron tu carácter, probaron tu valía y te demostraron que a pesar de todo, sigues aquí y has salido adelante y seguirás avanzando.

Agradece hoy por tus amigos que te acompañan, te divierten, te confrontan, agradece por tus enemigos que te reflejan lo que no te gusta de ti, que te enseñan a ver eso más oscuro que no quieres reconocer, agradece por el amor que lo llena todo, agradece por el dolor que hace que te muevas.

Porque cuando dejamos de reclamar y empezamos a agradecer podemos entonces y solo entonces, asumir total responsabilidad de nuestras vidas, sin culpables ni víctimas y entonces somos capaces de generar cambios poderosos que marcaran el paso hacía una vida plena

Por eso y por todo… ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Tengo tanto que agradecer y absolutamente nada que reclamar!

«No es lo que ha sucedido lo que molesta a un hombre, dado que lo mismo puede no molestar a otro. Es su juicio sobre lo sucedido”

Rafael Echeverria

Existe un dicho en el coaching ontológico en el cual yo personalmente creo firmemente pues resulta, desde mi peculiar punto de vista, una apabullante verdad y un balde de humildad para quien, como yo, creía saberlo todo. La frase dice algo así… “No vemos el mundo como es, vemos el mundo como lo interpretamos”.

¿Por qué me refiero a dicha frase como un balde de humildad? Pues resulta que lo que nos está diciendo, o al menos lo que yo he podido interpretar, es que como seres humanos somos incapaces de ver la realidad tal cual, lo único que somos capaces de percibir es como interpretamos esta realidad y eso resulta en un duro golpe al ego pues entonces, sino soy capaz de ver la realidad como es… eso significa que no soy poseedor de ninguna verdad…

Cuando comprendí esto, mi vida se llenó de una inmensa paz, pues me di cuenta que no soy poseedor de la razón, aprendí que cada ser humano ve un mundo de manera distinta y cada uno de esos mundos puede ser fascinante, por otro lado mi vida se llenó de una inmensa curiosidad y ganas de ver esa realidad desde distintas perspectivas y fue entonces cuando decidí dedicarme de lleno al coaching ontológico.

Resulta que los seres humanos estamos totalmente limitados a lo que nuestros sentidos son capaces de percibir y está más que comprobado que nuestros sentidos no son lo suficientemente capaces de experimentar la realidad del universo. Nuestros ojos ven un limitado espectro de luz, nuestros oídos perciben una limitada gama de frecuencias, nuestro tacto se limita a nuestra piel, etc.

Por ello, nos resulta casi imposible, hablando en términos biologicos, ser capaces de percibir el universo tal cual es, sin embargo, nos gusta creer que aquello que estamos experimentando es una verdad absoluta, que la información que manejamos es como el santo grial y que no hay otra verdad más que la mia.

Resulta que, dado que nuestras percepciones de la realidad son limitadas nos guiamos de otras herramientas para entonces poder definir que es aquello que mis sentidos están captando, una de esas herramientas son los juicios.

Toda información que recibimos a través de los sentidos, pasa por nuestra consciencia y la interpretamos de cierta manera, nuestras interpretaciones están formadas de todas nuestras experiencias pasadas, enseñanzas, lo que nuestra familia, sociedad, cultura, escuela, religión, etc. Nos enseñan. Gracias a estas interpretaciones entonces creamos los juicios y es entonces que etiquetamos y enjuiciamos a todo lo que nos pasa en la vida.

Es importante comprender que un juicio no es la realidad, un juicio está basado únicamente en nuestras propias percepciones personales y lo que es cierto para mí no lo es para los demás. Ahí radica la importancia de comprender esto ¿Cuántas veces has discutido por un juicio? ¿Cuántas veces se ha malinterpretado la información y ha acabado en una discusión? ¿Cuántas veces te has limitado de vivir una experiencia o conocer a una persona por los juicios personales?

Uno de los principales problemas de los juicios es que estos están basados únicamente en nuestras percepciones personales y dejarnos guiar por ellos nos impide en gran medida el generar empatía con alguien más pues limitamos nuestra realidad únicamente a lo que yo percibo, sin dejar paso a la posibilidad de que el mundo de esa persona sea distinto y que la realidad que está viviendo esa persona es distinta a la mia.

Por ello en muchas ocasiones vemos a gente que para nosotros pareciera que se está ahogando en un vaso con agua, sin saber que los juicios y percepciones de esta persona están limitados a su experiencia y lo que para nosotros es un vaso de agua para aquella persona resulta un océano.

De la misma manera podemos ver temas como celos, envidia, tristeza, todos, al final del día son cuestiones de percepción, de interpretaciones, cuando hay alguna de estas emociones negativas, hay algo dentro de mis percepciones que debe cambiar. No es el mundo el que debe cambiar, es mi manera de verlo.

Hay algo que yo mismo he aprendido a aplicar en mi vida y ha sido a través de herramientas como Points of You que he podido aplicar esto y es que justamente me han enseñado a cuestionar mis propios juicios y creencias, a través de esa incomodidad ¿Cómo es eso? Muy sencillo, cada vez que surge una incomodidad, llamesmole emoción negativa, enojo, celos, tristeza, etc. Esta es resultado de una interpretación herronea que choca con la realidad, por tanto, una interpretación erronea, entonces busco cuestionar dicha interpretación.

Muchas veces el dolor o molestia que llega es causada por una interpretación que esta en contra de una realidad, es por ello que a veces un baño de realidad es necesario, en Points of You decimos que cuando hay resistencia sobre algun tema (tarjeta) es nuestro inconciente invitandonos a cuestionar la creencia que tenemos sobre ese tema (tarjeta).

Por ello te pregunto ¿Cómo estas percibiendo al mundo? ¿Cómo estas juzgando la realidad, las personas, las situaciones? ¿Estos juicios te están ayudando o perjudicando?

Cada vez que describimos al mundo, una persona, una situación, estamos emitiendo juicios y estos juicios lejos de definir al mundo, persona o situación, nos definen a nosotros mismos.

Los juicios, desde cierto punto de vista, son una ventana al mundo interno, por ello, dime tus juicios y te diré quién eres.

Es importante comprender que los juicios no son la realidad y que mis juicios me pueden abrir un mundo de posibilidades o cerrarme a las experiencias, por ello tener la humildad de reconocer que existe mucho más allá de mis propias percepciones del mundo es abrirme a la posibilidad de vivir experiencias maravillosas.

“La clave de la sabiduría es ésta: cuestionamiento constante y frecuente, por dudar nos lleva a la pregunta y al cuestionar llegamos a la verdad”

Peter Abelard

Decimos que todo lo que ocurre en nuestra vida ocurre en el dominio del lenguaje, pues es con éste con el que le damos un sentido e interpretación a todo suceso que capta nuestra atención.

Si entendemos esto entonces podemos entender que todo se resume a conversaciones, conversaciones con nosotros mismos, con otros, con el universo, conversaciones que dan forma y vida a nuestro existir, que nos moldean y moldean nuestra realidad.

Entonces, no es descabellado pensar que de la calidad de nuestras conversaciones va a depender la calidad de nuestra vida, ¿no? O ¿Cómo es esto? Si, decimos que la calidad de nuestras interpretaciones depende mucho de la calidad de nuestras conversaciones y si nuestras interpretaciones determinan la manera en que vemos al mundo y la manera en que reaccionamos al mismo entonces resulta lógico pensar que si nuestras conversaciones alimentan a nuestras interpretaciones, de la calidad de estas va a depender la calidad de nuestra forma de interpretar el mundo.

Las conversaciones son una danza, un ir y venir de palabras, lenguaje, de ideas que van dando forma y nos ayudan a ver la manera en que vemos e interpretamos al mundo. Decimos que nosotros creamos al  lenguaje pero que a su vez el lenguaje nos crea a nosotros mismos, es ahí donde entra un elemento fundamental en la creación de nuevas ideas e interpretaciones…

El arte de cuestionar es el arte de salir de lo convencional para crear cosas nuevas, nuevas vidas, nuevas formas de ver el mundo. Cuando cuestionamos estamos creando puertas que se abren a diferentes posiblidades, estamos rompiendo viejos paradigmas y comenzamos la creación de nuevos.

El cuestionamiento es la semilla de la sabiduría, pues a través de él llegamos a la razón, creamos conclusiones e incluso, más preguntas y más cuestionamientos que nos llevan más profundo en un mar de respuestas.

¿Quieres cambiar tu mundo, tu vida? Comienza por cuestionarte a ti mismo, tu mundo, tu vida, tus acciones, tus pensamientos, tu lenguaje ¿para qué dices lo que dices o haces lo que haces? Tus juicios ¿de dónde vienen? ¿Son realmente tuyos? ¿Te apoyan? Y claro, las preguntas fundamentales de todo ser humano ¿Quién eres? ¿A dónde vas? ¿Te has preguntado qué es lo que realmente quieres en la vida? ¿Si lo que estás haciendo en este momento te llena? ¿Te gusta? ¿Te amas?

Como puedes ver, el cuestionarnos abre la posibilidad de crecer, haciéndonos entender y ver desde diferentes perspectivas y pudiendo replantear nuestra visión de la vida y de nosotros mismos. Por eso digo que la calidad de nuestra vida depende de la calidad de preguntas que nos estamos haciendo.

Por ello te invito a cuestionar todo, todos, a ti mismo, tus creencias y pensamientos, tus juicios, tus emociones, tus valores, cuestiona tus intereses, cuestiona a tus maestros, políticos, lideres, pero sobre todo cuestiona tu vida, hacia donde se dirige, si es lo que buscabas o querías o ¿a quien buscabas complacer?

Cuestionate pues es la única forma de encontrar respuestas…

Gibran.

Algo muy bonito le pasa a la gente cuando su mundo se ha venido abajo: una humanidad, una nobleza, una inteligencia superior surge justo en el momento en que nuestras rodillas golpearon el suelo.

Marianne Williamson

Hace algún tiempo me encontré con algunas publicaciones en redes sociales de varias personas que decían “Rezo por que no volvamos a vivir un año como este” refiriéndose al año que ya pasó, el 2020, y les soy sincero, me causaron risa y en cierto momento un poco de molestia.

¿Por qué? Se preguntarán, si es un deseo genuino de un año que ha sido difícil para todos y yo te diré, es cierto, ha sido un año complicado para todos, nos golpeo duro en todos los aspectos de la vida, algunos perdimos seres queridos, otros trabajos, dinero, sustento, etc. Entonces, ¿Por qué podría molestarme un deseo genuino de no volver a vivir algo similar? Sencillo, porqué este tipo de comentarios me dice que no hemos aprendido nada.

La vida nos ha enseñado una y otra vez que no es como nosotros queremos que sea, no está a nuestra disposición ni está para satisfacer nuestros deseos egoístas, lo ideal es que aprendamos de las situaciones y evolucionemos ante lo que está pasando, como dicen algunos biólogos, no sobrevive el más fuerte sino el que mas se adapte al ecosistema y es verdad.

Una característica del ser humano es que su ego le hace creer que tiene el control de las cosas o que puede controlarlas, nuestra mente se apega a ciertas circunstancias y cualquier cambio en ese mundo de ideas genera resistencia y dolor, dolor que buscamos evitar a cualquier costo, es por eso que este 2020 fue tan difícil para muchas personas y no estoy diciendo que para mi no lo fuera, también tuvo sus dificultades y muchas tragos amargos (como cualquier año) pero si me pongo a comparar los últimos 4 o 5 años de mi vida, el 2020 para mi fue un año para aplicar muchos de los aprendizajes que he tenido en mucho tiempo.

Para mi hubo dos años que marcaron mi vida profundamente, 2017 y 2018, fueron años verdaderamente duros para mi, emocional, material, laboralmente, en fin, en casi todos los sentidos y por diversas razones, el haberme enfrascado en una relación complicada, distraerme de mi trabajo y dejar de hacer muchas cosas, en fin, si me pongo a comparar lo que viví en esos momentos con lo que viví en el 2020 creo que sería injusto y no le estaría dando valor a lo aprendido en tiempos anteriores.

Pero, aun y con esto, sé reconocer que también el 2020 fue para mi un gran maestro, me ayudó a cambiar muchas cosas y me puso a prueba en muchas otras, como por ejemplo, mis limites y valores, fue un año en el que pude poner en practica esos limites y valores de los que tanto hablo, pude profundizar en mi (otra vez) y tener mayor claridad en mis objetivos, sueños y anhelos, es verdad, muchos de mis planes más importantes y grandes se vieron retrasados pero eso me ayudo a replantearme muchas cosas incluso esos mismos sueños y objetivos y ver diferentes formas de llegar a ellos.

Volviendo un poco a lo que comentaba al inicio, no, yo no rezo ni deseo que lo vivido en el 2020 no se vuelva a repetir jamás, yo deseo y rezo porque si vuelve a pasar algo similar (y la vida nos ha enseñado que así será) tengas la sabiduría y consciencia para salir de adelante de ello, que tengas la madurez para moverte y generar cambios profundos y no estancarte, pero sobre todo madurez para no culpar de las cosas que pasan a un “año”, porque no fue el año, ni la pandemia, fue nuestra forma de ver el mundo, nuestros apegos y expectativas las que nos causaron dolor y sufrimiento, no el año. Esto es importante tenerlo claro pues el 2021 no pinta muy distinto y yo lo he dicho y creo que así será, que la verdadera crisis apenas comenzará y no es por ser fatalista ni tampoco viendo el termino “crisis” como algo terrible, sino como un cambio profundo que es el verdadero significado de crisis.

Tengo muy presente una frase que hace tiempo me dijeron, hace ya muchos años, que sin embargo recuerdo muy bien y busco manejarme con ella “un líder está siempre preparado para lo peor, pero esperando lo mejor”. Por ello, prepárate siempre para lo peor, ten diferentes planes de acción, diferentes estrategias, mantente abierto o abierta al cambio con la esperanza de que todo sea siempre para bien, aun si es difícil, duro o complicado, al final es para bien.

Gibran.

“La libertad no vale la pena, si no conlleva la libertad de errar”.

Mahatma Gandi

Desde muy pequeño el tema de la perfección ha hecho mella en mi mente, desde la educación que recibí, que si bien no fue militar ni nada por el estilo si hubo algunas reglas y formas que debía seguir y hacer bien, y por otro lado, un “innato” sentido de auto exigencia que fui desarrollando más y más con la suma de diferentes circunstancias, como el hecho de ser el primer hijo, nieto, sobrino, etc. Que automáticamente puso en mi la etiqueta de “ser el ejemplo”.

Y así fui creciendo, no negaré que ha habido un poco de rebeldía en mi, sin embargo, el fantasma de la perfección ha estado ahí presente, formando parte de mi vida, de mis acciones, de mis decisiones. Y ojo, no es que me esté quejando, simplemente les estoy compartiendo un poco de mi historia y como para mi el cometer errores llegó a ser un pecado imperdonable para mi.

Cuando en algún punto de mi vida decido dedicarme al desarrollo humano y entrar de lleno con el coaching, la espiritualidad y esas cosas de las que hablo siempre, tenia muy claro que debía ser un ejemplo de lo que predicaba, ser casi casi un iluminado, tener relaciones sanas y perfectas, ser la viva imagen de la abundancia, enseñar al mundo que yo mismo he alcanzado todas mis metas y había alcanzado la autorrealización como tanto buscaba inspirar a la gente a hacerlo…

¿Qué pasó? Aprendí, eso pasó, aprendí que el concepto de perfección que tenemos no encaja con la vida real, aprendí que en mi afán por no cometer errores estaba cometiendo el error más grande de mi vida y ese fue que en busca de esa perfección yo mismo dejé de vivir y disfrutar la vida. Y lo más gracioso de todo es que, mientras más me presionaba para ser perfecto las cosas menos me salían.

Hasta que por fin llegó el día, el momento que lo cambió todo, en 2018, un año que me transformó totalmente (incluso más que el 2020), viví un de los “fracasos” más grandes de mi vida, una relación tóxica que nunca funcionó, un descalabro económico fuerte, un proyecto de vida en otro país que no se concretó y un cumulo de cosas que llegaron a consecuencia de esto.

Fue entonces cuando empecé a cuestionarme a mi mismo, me cuestioné todo, absolutamente todo, la vida, mi vida, mi trabajo, mi identidad, mi ser, quien soy verdaderamente, si esto del coaching era lo que verdaderamente quería, en fin, hice una deconstrucción profunda de mi mismo hasta llegar muy cerca de una esencia, o lo que podríamos llamar esencia y estando ahí, desnudo (figurativamente) y sin máscaras, comencé a recolectar algunos pedazos de mi, comencé a crear otros nuevos y a juntar los resultados de ambos y llegué a una realización muy profunda.

Me estaba privando a mi mismo de una parte esencial y fundamental de la vida, una parte que muchas veces no nos gusta, pero que es parte importante, me estaba perdiendo de la oportunidad de equivocarme, era tal mi afán de perfección que deje de ver la otra gran mitad de la vida, mitad sin la cuál no estaríamos completos ni seríamos quienes somos. Los errores que cometemos son los más grandes maestros que tenemos, siempre y cuando sepamos verlos.

Me di cuenta que lo que llamamos imperfección en realidad es parte de la perfección y que las cosas no serían como son si eso no existiera. Las cicatrices en nuestro cuerpo son señales de que hemos vivido, las marcar en nuestra piel nos muestran el recorrido que hemos llevado, las heridas en el corazón nos dicen que hemos amado.

Recuerdo hace poco hacer una analogía con uno de mis clientes, le pedía pensar en cual era su actriz favorita que considerara la más hermosa, él mencionó a Gal Gadot, cosa con la que estoy de acuerdo, y recuerdo haberle preguntado ¿qué pasaría si hacemos un super zoom a su piel? El me dijo que probablemente encontraríamos imperfecciones, cicatrices, marcas, quizá algún granito o punto negro, etc. A lo que yo le pregunté ¿Y eso hace que sea menos hermosa? Y el me decía que “Obviamente no”.

Este ejemplo tal vez banal me encanta, porque nos muestra como es la vida, imagina la vida en general como este amigo a Gal Gadot (o la actriz o actor que prefieras), si la vemos con una perspectiva y visión amplia, es hermosa, “perfecta”, nos inspira y motiva, pero si solo tenemos una visión de túnel y nos enfocamos en las pequeñas “imperfecciones” que pudiera tener, la vida, como todo en ella, no nos sabría, no hallaríamos esa belleza implícita en el todo.

Por ello mis consejos para ti hoy son:

  1. Relájate, los errores te ayudan a aprender, eres humano y se vale cometer errores, eso si, el chiste es aprender de ellos para no volver a cometerlos.
  2. Si cometes el mismo error otra vez, relájate, aprende a salir más rápido de ahí.
  3. Aprende a ver el panorama completo, sé que nos gusta castigarnos con los errores que cometemos, pero si no aprendes a ver el panorama completo no serás capaz de ver la belleza que hay en el todo. La visión de túnel sirve solo para enfocarnos en lo que queremos mejorar, no la utilices para castigarte con algo que es parte importante de la vida

Hoy puedo decirte que he aprendido a ser más feliz con mis errores, he aprendido a ser más humano y tratarme como tal, sabiendo que puedo cometer errores, dando lo mejor de mi y esta forma de ver la vida me ha dado también la posibilidad de ser más humilde, pues sé que puedo cometer errores y estoy listo para resarcirlos cuando suceden, aprendiendo de ellos y mejorando.

Y tu ¿Te permites cometer errores?

Gibrán Uscanga.

“Desterrar el sentimiento de culpa, ya que nos hace susceptibles de chantajes morales de terceros.”

Enrique Rojas

Desde hace ya un tiempo llevo trabajando mucho el tema de la culpa, tanto en sesiones personales como en grupales. Y es que, desde mi perspectiva, la culpa es uno de los peores sentimientos que podrían existir en el mundo, pues nos pone en una posición de debilidad ante el mundo y nos hace susceptibles de chantajes, como dijo Enrique Rojas.

El gran problema con la culpa es que nos pone en un estado del cual es difícil salir, un estado donde el castigo es una constante. ¿Cómo es esto? Muy simple, se nos ha enseñado que si alguien es “culpable de algo” esta persona merece un “castigo”. Por lo tanto, si hay algún área en nuestras vidas en las cuales sentimos culpa, automáticamente pero también, inconscientemente, una parte de nosotros cree que merece un castigo y es ahí donde radica el gran problema, porque es ahí donde comenzamos a tener y aceptar en nuestras vidas cualquier situación dañina de la cual nos parece “difícil” salir, pero en realidad es nuestro subconsciente diciéndonos que eso es el castigo que “merecemos”.

Es un tema complejo, lo sé, por eso es importante analizar en que áreas de tu vida sientes incomodidad, hay cosas que no te gustan o que incluso pueden llegar a dañarte y observar porque y para qué las sigues manteniendo activas. El punto está en que una vez que identificamos esto es necesario empezar a cuestionarnos acerca de nuestras creencias, de las culpas que cargamos.

Normalmente, si hay algo en la vida en lo que nos sentimos merecedores de tener, normalmente, hay una culpa oculta que nos hace sentir así.

Pero Gibrán ¿Cómo empezar a vivir mi vida sin culpas? Muy bien mis queridos Padawan’s, esa es la gran pregunta, y hoy quiero compartirles una formula que al menos a mi me ha funcionado, espero que a ti, a ustedes, les pueda servir de algo, debo decir que es algo que sigo practicando y de lo que sigo aprendiendo, pues así como todas las personas en este mundo sigo en constante crecimiento y aprendizaje.

Resulta que he aprendido a no cargar con culpas que no me corresponden y a asumir la responsabilidad que si me toca ¿Cómo? Muy simple y a la vez complejo. Si te encuentras en una situación de conflicto es importante que aprendas a separar que es tuyo y que es de la otra u otras personas.

Por ejemplo, hace unos meses tuve unas diferencias con una persona y después de una serie de eventos desafortunados reaccioné, tal vez, no de la mejor manera y caí en un juego en el cual no debí haber caído.

Cuando confronté a la persona en cuestión y le hice ver su falta, como es natural en el ser humano, su primer instinto fue defenderse y negar todo, acto seguido comenzó a voltear la tortilla (como decimos aquí en México) hacía mi, tratando de hacerme sentir culpable por mi actuar, el cual fue resultado de sus primeras acciones.

En ese momento pude detenerme un momento, en el momento en el que empecé a notar algo de “culpabilidad” y ¿Qué hice? Asumir mi responsabilidad y con un poco de más calma le dije “tienes razón, mi actuar no fue correcto, asumo mi responsabilidad en esa parte, pero esto fue resultado de tu falta y faltaste a mi confianza”.

Hace ya 8 años en un viaje que hice al sur de Chile una de las enseñanzas más fuertes y profundas que recibí fue la de dejar de justificar mis faltas y asumir mi responsabilidad de mis actos y recuerdo que alguien por ahí decía “Si llegaste tarde a una reunión importante tu responsabilidad es decir: Llegué tarde, asumo mi responsabilidad, no hay excusas… Y seguir adelante”.

Esta enseñanza la aplico en muchas áreas de mi vida. En el ejemplo anterior les compartía sobre esa discusión, el tema con asumir tu parte de responsabilidad es que automáticamente le otorgas a la otra persona su parte también de responsabilidad y si ambas partes saben asumir lo que les corresponde, ambas partes están listas para crecer y la relación esta lista para evolucionar.

Pero si una o ninguna de las partes lo hace, la cosa no terminará bien, habrá culpas y señalamientos y se volverá a caer en ese circulo vicioso de dimes y diretes, pero sobre todo de basura emocional que empezaremos a cargar sin razón alguna, por simple estupidez, porque no somos capaces de separar, de hacer un alto y cuestionarnos a nosotros mismos.

¿Y qué pasa si yo acepto mi parte pero la otra persona no? Bueno, eso ya no te corresponde a ti, tu quédate con lo tuyo, trabaja en ello y que la otra persona haga lo suyo, con consciencia o no lo tendrá que trabajar, con consciencia el camino será más sencillo y ligero, sin ella, será doloroso y quizás solitario, pero, no es tu tema y no vienes aquí a trabajar eso, te repito, toma lo que te corresponde y trabaja con ello, si la otra u otras personas no lo ven así, es su problema, no tienes porque cargar con más culpas, ya has tenido demasiadas a lo largo de tu vida, es momento de liberarte de ellas y vivr en responsabilidad.

Gibrán Uscanga

“No hay más camino, para aprender a amar, que el conocimiento de sí mismo, que esa mirada sin ilusión que, a través de nosotros mismos alcanza a toda la humanidad.”

Francois Muriac

Todos sabemos que el gran motor de nuestras vidas es el amor, la inspiración de las películas, la musa de los poetas, el ritmo de las canciones. Sin embargo, poco sabemos de él y lo confundimos y lo manipulamos y lo utilizamos de cierta manera egoísta.

Uno de los temas que nos gusta hablar y que nos gustaría de la misma forma vivir es el llamado “Amor Incondicional”, ese amor puro, sin condiciones que nos liberará del sufrimiento.

Y a pesar de que todos lo hemos escuchado y en cierta manera todos queremos vivirlo, son pocas las personas que alcanzan a experimentar un amor así, ¿Por qué? ¿En qué estamos fallando? ¿Por qué si el amor es felicidad a veces sufro?

En primer lugar debemos entender que es el “Amor Incondicional”, pues a pesar de que es algo que todos queremos, realmente pocos entienden de que se trata o qué es, por lo que es fundamental empezar por definirlo.

Empecemos por responder ¿Qué es el amor?

El amor, más que una emoción, es un estado en el que somos capaces de ver la realidad, de aceptarla y no pelear contra ella, sino, fluir. Si lo trasladamos a nuestras relaciones personales, amar es ser capaces de aceptar a la otra persona tal y como es, con sus virtudes pero también con sus defectos y no tratar de cambiarla.

Amar es vivir la aceptación y una vez que aceptaste entonces puedes encontrar el disfrute en la felicidad del otro, porque amar es buscar la felicidad también para el ser amado.

Hay que entender que cuando hablamos del “ser amado” no nos referimos solo a la pareja, el amor verdadero no distingue de sexo, de relación, para el amor verdadero no hay distinción, cuando amas verdaderamente es por el simple hecho de existir, amas al otro porque merece ser amado. Pero no hay que olvidar que el más básico amor es aquel que viene y va hacia uno mismo.

Sin embargo, me gustaria hacer una pequeña pero importante distinción aquí, sobre todo cuando hablamos de un amor de pareja, he notado una tendencia a usar esta definición de amor como una justificación para mantenerse en relaciones dañinas.

Cómo dije hace un par de parrafos, no hay amor más importante que el propio y de ahí partiriamos para la construcción del amor hacia los demás. ¿Cómo es esto?

Bien, el amor propio forma los cimientos para todo lo demás y nos permite tener bien definidos nuestros limites personales, o sea, como me amo, puedo amarte, pero eso no significa que puedas hacer cualquier cosa conmigo y como yo me amo también sé que es lo que quiero, busco y merezco.

Eso deberia ser el cimiento en el cual construimos nuestras relaciones, sin embargo muchas veces confundimos o justificamos situaciones injustificables con la falsa idea de que “el amor lo puede todo” o “el amor es aceptación por eso debes aceptar al otro como es” y puedo estar de acuerdo parcialmente con estas afirmaciones, creo que el amor es acpetacion, como ya lo mencioné antes, pero aceptación no significa que voy a permitir ciertas cosas o abusos, desde mi visión es algo mas o menos así, “Te amo, te acepto tal cuál eres, pero eso no significa que lo que me ofreces o das sea lo que quiero en mi vida y como me amo a mi mismo y a ti también te dejo en libertad y vivo la mia”.

Una vez definido el amor, ¿a qué nos referimos con incondicional?

Incondicional quiere decir, sin condiciones, sin límites, pero es importante saber definir ¿quién pone las condiciones? En este caso podemos entender que es principalmente la sociedad quien ha puesto las condiciones, familia, religión, escuela, amigos, todos estos factores nos han delimitado la forma en la que “deberíamos amar” y es aquí donde la mayoría de los problemas surgen, pues muchas veces nuestro corazón dice una cosa, pero la razón, entendiendo a la razón como esas limitaciones sociales, nos dice otra cosa.

Entonces amor incondicional es amar fuera de las condiciones que nos pone la sociedad y aquí vale la pena observar y cuestionarte ¿Qué condiciones pones al amor? En tu visión ¿Cómo debería de ser ese amor? ¿Qué es la fidelidad? ¿Qué tan libremente amas? ¿Buscas el amor porque mereces ser amado/a o porque necesitas sentirte amado/a?

Si ya definimos que es el amor incondicional y que el amor más básico que existe es el amor propio, entonces, ¿Cómo amarme incondicionalmente?

Empieza por quitarte esos juicios que tienes hacia ti mismo/a, deja de juzgarte por lo bueno o malo que eres (Si, también por lo bueno) pues no eres nada de eso, evalúa que condiciones te has autoimpuesto y evalúa que tal te funcionan, si te empoderan y motivan o te hacen sentir mal.

Aprende a reconocer tus logros.

Algo que he notado es que muchas veces construimos nuestra autoimagen desde los errores y es algo muy triste que veo muy repetido, por ejemplo, con mis alumnos de secundaria, les es muy dificil ver sus cualidades positivas mientras que engrandecen esas cualidades negativas, todo porque viven en un ambiente que pone una lupa sobre los “errores” y es incapaz de reconocer las cosas buenas, positivas, los logros que día a día vamos teniendo

Porque lo cierto es que todo el tiempo, todos los días salimos adelante de muchas batallas, alcanzamos muchos logros, todo el tiempo tenemos victorias que la mayoria de las veces no sabemos reconcer, por ello es importante empezar a ver con claridad esos logros, para empezar a construir desde lo positivo y empezar a ver los fracasos como simples errores que no determinan quien verdaderamente eres.

Aprende a observarte como realmente eres, sin engrandecerte y mucho menos minimizarte, ve tus potenciales, ve tus sombras, ve tus heridas y tus fortalezas y acéptalas, acéptalas porque tú las creaste y son parte de ti y una vez que las aceptas, puedes trascenderlas y es así cuando te amas incondicionalmente.

“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.»

Fiodor Dostoievski.

El apego o la aversión son las causas del sufrimiento según el budismo y hay que tener bien claro esto para poder comprender como es que funciona el sufrimiento en nuestra vida.

Cada vez que nos apegamos a algo sufrimos porque no queremos que termine, porque nos da algún beneficio del cual nos volvemos “dependientes” entonces nos aferramos a ello para que nunca se vaya ni termine.

Sin embargo, ¿cómo es que la aversión genera sufrimiento? Muy simple, porque nos impide vivir en el presente; de la misma manera que el apego, con la aversión no estamos aceptando el correcto fluir de la vida.

Al final del dia se trata de dos caras de una misma moneda y la aversión nos habla de que hay algo que estamos rechazando, que no nos esta gustando y no lo queremos en nuestras vidas, sin embargo, esto significa que por alguna razón ahí esta, presente en nuestro día a día y mientras no hagamos el trabajo correspondiente, ahí seguirá.

Basados en nuestras interpretaciones declaramos que hay ciertas cosas que son “buenas” y otras “malas” por ello nos aferramos a lo “bueno” y rechazamos lo “malo” y no somos capaces de aceptar los cambios que se nos presentan en la vida de manera natural, nos es dificil aceptar el correcto fluir de las cosas.

Son estas interpretaciones las que nos llevan a definir al dolor como algo “negativo” que debe ser evitado, rechazado y es razón por la cual no sabemos profundizar en nuestras experiencias ya que esto nos permitiría encontrar la razón por la cual vivimos lo que vivimos y nos pasa lo que nos pasa.

Lo curioso es que muchas veces por buscar evitar ese dolor nos privamos de vivir experiencias que podrían ser positivas, pues en un intento equivocado de controlar el resultado de nuestras vidas, rechazamos oportunidades que se nos presentan por temor a que en algún momento dichas experiencias terminen y tengamos que sufrir a causa de ello. Esta visión en lo personal me parece bastante pobre y diría hasta estupida ¿De cuántas experiencias bonitas y hasta positivas te has privado por miedo a algún día perderlas?

A veces estamos tan dormidos en la vida que no somos capaces de entender que en ocasiones solo a través del dolor es que podemos salir adelante del estancamiento y no estoy diciendo que debamos “sufrir” dolor para movernos, lo que quiero decir es cambiar la percepcion de que el dolor es malo y empezar a verlo más como el maestro que es.

Si pudiéramos cambiar nuestra visión entenderíamos la parte positiva del dolor y es que existe para enseñarnos que hay algo que no estamos haciendo bien, que hay algo que debemos cambiar en nuestra vida, nos lleva a cambiar nuestra visión, a despertar del letargo y darnos cuenta de que existen otras posibilidades.

El dolor no es el gran enemigo, cuando podemos aceptarlo aprendemos a trascenderlo y cuando trascendemos el dolor somos capaces de hacer cosas maravillosas, no hay miedo ni obstáculo que nos detenga.

Aceptar y abrazar nuestro dolor es uno de los mayores actos de amor, podemos descubrir nuestros límites y entonces recuperamos nuestro poder personal, cuando somos capaces de sentir, sin juicios, sin negación entonces las respuestas aparecen.

Pero ¿Cómo puedo hacer esto? ¿Cómo puedo trascender el dolor?

Lo primero que debes hacer es aceptar lo que estas sintiendo. Empieza por hacer un escaneo, pregúntate que es lo que sientes, de donde viene, que lo causa y si puedes y quieres ir mas profundo empieza a preguntarte cual es el origen, en que otras ocasiones de tu vida te has sentido así y acéptalo, no lo rechaces, debes ser capaz de decir «esto me duele y ahora entiendo que es por esta razón»

Una vez que has escaneado e indagado sobre el origen del dolor pregúntate ¿qué puedo hacer para sentirme mejor? ¿Qué aliviaría este dolor? Y busca respuestas, ve profundo, pero ojo aquí, es muy importante ser honestos con nosotros mismos y buscar respuestas que nos otorguen paz verdadera, pues cuando se trata de lidiar con el dolor a veces nos vamos por la respuesta y camino fácil, como regresar con esa pareja tóxica, quedarnos en el lugar que estábamos, en fin, la solución aparentemente más sencilla que aliviaría temporalmente el dolor.

A veces es necesario ir más profundo a las causas y arrancar desde ahí y muchas veces eso significa que por un tiempo esto dolerá más, pero algo que debemos tener bien claro siempre es que este dolor no será eterno y que una vez que sepamos sanarlo viviremos una paz sin igual.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué ciertas cosas que duelen te pasan a ti? Lo curioso es que las respuestas solo aparecen cuando nos rendimos y dejamos de luchar en contra de lo que sentimos, es ahí cuando aceptamos nuestras emociones y las podemos trascender.

No estoy diciendo que vivamos en dolor todo el tiempo, solo digo que no hay que negarlo cuando lo sentimos, debemos saber aceptar nuestras emociones, nuestras sensaciones para entonces poder trascenderlas.

Solo a través de la aceptación podemos trascender el dolor y transformarlo en motivación para salir adelante.

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