“Desterrar el sentimiento de culpa, ya que nos hace susceptibles de chantajes morales de terceros.”

Enrique Rojas

Desde hace ya un tiempo llevo trabajando mucho el tema de la culpa, tanto en sesiones personales como en grupales. Y es que, desde mi perspectiva, la culpa es uno de los peores sentimientos que podrían existir en el mundo, pues nos pone en una posición de debilidad ante el mundo y nos hace susceptibles de chantajes, como dijo Enrique Rojas.

El gran problema con la culpa es que nos pone en un estado del cual es difícil salir, un estado donde el castigo es una constante. ¿Cómo es esto? Muy simple, se nos ha enseñado que si alguien es “culpable de algo” esta persona merece un “castigo”. Por lo tanto, si hay algún área en nuestras vidas en las cuales sentimos culpa, automáticamente pero también, inconscientemente, una parte de nosotros cree que merece un castigo y es ahí donde radica el gran problema, porque es ahí donde comenzamos a tener y aceptar en nuestras vidas cualquier situación dañina de la cual nos parece “difícil” salir, pero en realidad es nuestro subconsciente diciéndonos que eso es el castigo que “merecemos”.

Es un tema complejo, lo sé, por eso es importante analizar en que áreas de tu vida sientes incomodidad, hay cosas que no te gustan o que incluso pueden llegar a dañarte y observar porque y para qué las sigues manteniendo activas. El punto está en que una vez que identificamos esto es necesario empezar a cuestionarnos acerca de nuestras creencias, de las culpas que cargamos.

Normalmente, si hay algo en la vida en lo que nos sentimos merecedores de tener, normalmente, hay una culpa oculta que nos hace sentir así.

Pero Gibrán ¿Cómo empezar a vivir mi vida sin culpas? Muy bien mis queridos Padawan’s, esa es la gran pregunta, y hoy quiero compartirles una formula que al menos a mi me ha funcionado, espero que a ti, a ustedes, les pueda servir de algo, debo decir que es algo que sigo practicando y de lo que sigo aprendiendo, pues así como todas las personas en este mundo sigo en constante crecimiento y aprendizaje.

Resulta que he aprendido a no cargar con culpas que no me corresponden y a asumir la responsabilidad que si me toca ¿Cómo? Muy simple y a la vez complejo. Si te encuentras en una situación de conflicto es importante que aprendas a separar que es tuyo y que es de la otra u otras personas.

Por ejemplo, hace unos meses tuve unas diferencias con una persona y después de una serie de eventos desafortunados reaccioné, tal vez, no de la mejor manera y caí en un juego en el cual no debí haber caído.

Cuando confronté a la persona en cuestión y le hice ver su falta, como es natural en el ser humano, su primer instinto fue defenderse y negar todo, acto seguido comenzó a voltear la tortilla (como decimos aquí en México) hacía mi, tratando de hacerme sentir culpable por mi actuar, el cual fue resultado de sus primeras acciones.

En ese momento pude detenerme un momento, en el momento en el que empecé a notar algo de “culpabilidad” y ¿Qué hice? Asumir mi responsabilidad y con un poco de más calma le dije “tienes razón, mi actuar no fue correcto, asumo mi responsabilidad en esa parte, pero esto fue resultado de tu falta y faltaste a mi confianza”.

Hace ya 8 años en un viaje que hice al sur de Chile una de las enseñanzas más fuertes y profundas que recibí fue la de dejar de justificar mis faltas y asumir mi responsabilidad de mis actos y recuerdo que alguien por ahí decía “Si llegaste tarde a una reunión importante tu responsabilidad es decir: Llegué tarde, asumo mi responsabilidad, no hay excusas… Y seguir adelante”.

Esta enseñanza la aplico en muchas áreas de mi vida. En el ejemplo anterior les compartía sobre esa discusión, el tema con asumir tu parte de responsabilidad es que automáticamente le otorgas a la otra persona su parte también de responsabilidad y si ambas partes saben asumir lo que les corresponde, ambas partes están listas para crecer y la relación esta lista para evolucionar.

Pero si una o ninguna de las partes lo hace, la cosa no terminará bien, habrá culpas y señalamientos y se volverá a caer en ese circulo vicioso de dimes y diretes, pero sobre todo de basura emocional que empezaremos a cargar sin razón alguna, por simple estupidez, porque no somos capaces de separar, de hacer un alto y cuestionarnos a nosotros mismos.

¿Y qué pasa si yo acepto mi parte pero la otra persona no? Bueno, eso ya no te corresponde a ti, tu quédate con lo tuyo, trabaja en ello y que la otra persona haga lo suyo, con consciencia o no lo tendrá que trabajar, con consciencia el camino será más sencillo y ligero, sin ella, será doloroso y quizás solitario, pero, no es tu tema y no vienes aquí a trabajar eso, te repito, toma lo que te corresponde y trabaja con ello, si la otra u otras personas no lo ven así, es su problema, no tienes porque cargar con más culpas, ya has tenido demasiadas a lo largo de tu vida, es momento de liberarte de ellas y vivr en responsabilidad.

Gibrán Uscanga

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