“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.»

Fiodor Dostoievski.

El apego o la aversión son las causas del sufrimiento según el budismo y hay que tener bien claro esto para poder comprender como es que funciona el sufrimiento en nuestra vida.

Cada vez que nos apegamos a algo sufrimos porque no queremos que termine, porque nos da algún beneficio del cual nos volvemos “dependientes” entonces nos aferramos a ello para que nunca se vaya ni termine.

Sin embargo, ¿cómo es que la aversión genera sufrimiento? Muy simple, porque nos impide vivir en el presente; de la misma manera que el apego, con la aversión no estamos aceptando el correcto fluir de la vida.

Al final del dia se trata de dos caras de una misma moneda y la aversión nos habla de que hay algo que estamos rechazando, que no nos esta gustando y no lo queremos en nuestras vidas, sin embargo, esto significa que por alguna razón ahí esta, presente en nuestro día a día y mientras no hagamos el trabajo correspondiente, ahí seguirá.

Basados en nuestras interpretaciones declaramos que hay ciertas cosas que son “buenas” y otras “malas” por ello nos aferramos a lo “bueno” y rechazamos lo “malo” y no somos capaces de aceptar los cambios que se nos presentan en la vida de manera natural, nos es dificil aceptar el correcto fluir de las cosas.

Son estas interpretaciones las que nos llevan a definir al dolor como algo “negativo” que debe ser evitado, rechazado y es razón por la cual no sabemos profundizar en nuestras experiencias ya que esto nos permitiría encontrar la razón por la cual vivimos lo que vivimos y nos pasa lo que nos pasa.

Lo curioso es que muchas veces por buscar evitar ese dolor nos privamos de vivir experiencias que podrían ser positivas, pues en un intento equivocado de controlar el resultado de nuestras vidas, rechazamos oportunidades que se nos presentan por temor a que en algún momento dichas experiencias terminen y tengamos que sufrir a causa de ello. Esta visión en lo personal me parece bastante pobre y diría hasta estupida ¿De cuántas experiencias bonitas y hasta positivas te has privado por miedo a algún día perderlas?

A veces estamos tan dormidos en la vida que no somos capaces de entender que en ocasiones solo a través del dolor es que podemos salir adelante del estancamiento y no estoy diciendo que debamos “sufrir” dolor para movernos, lo que quiero decir es cambiar la percepcion de que el dolor es malo y empezar a verlo más como el maestro que es.

Si pudiéramos cambiar nuestra visión entenderíamos la parte positiva del dolor y es que existe para enseñarnos que hay algo que no estamos haciendo bien, que hay algo que debemos cambiar en nuestra vida, nos lleva a cambiar nuestra visión, a despertar del letargo y darnos cuenta de que existen otras posibilidades.

El dolor no es el gran enemigo, cuando podemos aceptarlo aprendemos a trascenderlo y cuando trascendemos el dolor somos capaces de hacer cosas maravillosas, no hay miedo ni obstáculo que nos detenga.

Aceptar y abrazar nuestro dolor es uno de los mayores actos de amor, podemos descubrir nuestros límites y entonces recuperamos nuestro poder personal, cuando somos capaces de sentir, sin juicios, sin negación entonces las respuestas aparecen.

Pero ¿Cómo puedo hacer esto? ¿Cómo puedo trascender el dolor?

Lo primero que debes hacer es aceptar lo que estas sintiendo. Empieza por hacer un escaneo, pregúntate que es lo que sientes, de donde viene, que lo causa y si puedes y quieres ir mas profundo empieza a preguntarte cual es el origen, en que otras ocasiones de tu vida te has sentido así y acéptalo, no lo rechaces, debes ser capaz de decir «esto me duele y ahora entiendo que es por esta razón»

Una vez que has escaneado e indagado sobre el origen del dolor pregúntate ¿qué puedo hacer para sentirme mejor? ¿Qué aliviaría este dolor? Y busca respuestas, ve profundo, pero ojo aquí, es muy importante ser honestos con nosotros mismos y buscar respuestas que nos otorguen paz verdadera, pues cuando se trata de lidiar con el dolor a veces nos vamos por la respuesta y camino fácil, como regresar con esa pareja tóxica, quedarnos en el lugar que estábamos, en fin, la solución aparentemente más sencilla que aliviaría temporalmente el dolor.

A veces es necesario ir más profundo a las causas y arrancar desde ahí y muchas veces eso significa que por un tiempo esto dolerá más, pero algo que debemos tener bien claro siempre es que este dolor no será eterno y que una vez que sepamos sanarlo viviremos una paz sin igual.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué ciertas cosas que duelen te pasan a ti? Lo curioso es que las respuestas solo aparecen cuando nos rendimos y dejamos de luchar en contra de lo que sentimos, es ahí cuando aceptamos nuestras emociones y las podemos trascender.

No estoy diciendo que vivamos en dolor todo el tiempo, solo digo que no hay que negarlo cuando lo sentimos, debemos saber aceptar nuestras emociones, nuestras sensaciones para entonces poder trascenderlas.

Solo a través de la aceptación podemos trascender el dolor y transformarlo en motivación para salir adelante.

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